diumenge, 22 de febrer del 2015

Capítulo I -San Francisco (en edición)

Los niños, Maria y yo dejamos atrás Nueva York, después de los últimos siete años. Un conjunto de malos recuerdos, pesadillas y experiencias que queríamos dejar de lado para siempre, para empezar desde cero en un lugar donde nadie nos conociese. La reciente muerte de mis padres por culpa del cancer había hecho mucha mella en mi. Y la casa donde viviamos junto a ellos, cada esquina, olor y fotografias me los recordaba cada dos por tres. Era irrespirable, me costaba en demasía afrontar su traspaso.

Desde mi vuelta de Vietnam en el 75 y como miembro del cuerpo de los marines, del que me reenganche dos veces, la sociedad no nos recibia como heroes, como nos prometieron, sino como asesinos. Nunca les entendi. Cuando empece a buscar trabajo, en el momento que salia mi pasado militar, me descartaban. Tampoco lo entendia.

A lo largo de los años, consegui trabajo en una albañaneria de un amigo de mi padre y fuí dejando poco a poco de lado mi bestia interior irracional y me volví un ser humano racional, integrandome a pequeños pasos de nuevo en la sociedad. Un ciudadano mas de la gran manzana.

Gracias a la ayuda de mis padres y nuevos amigos, me sentía aceptado, pero enormemente desplazado a su vez.

Mi cuerpo a lo largo de los años seguía pidiendome acción. De tanto en tanto, salia a cazar con Jimmy o pegar un par de tiros en la trastienda de Walter, el armero, pero no era suficiente. Debía de mantener la mente ocupada y estaba seguro que en la C.I.A podría hacerlo; además, el sueldo de fontanero no me dejaba mucho.

Jack Brom, era mi compañero de escuadrón en Nam y un día me lo encontré en la calle. El destino estuvo a mi favor, ya que Jack trabaja para el gobierno y concretamente en una subdivision de la C.I.A. Tomamos unos cafés y hablamos de nuestras vidas. Me dijo que hablaría con sus superiores, para ver que podría hacer.

Me aliste al fin en la C.I.A por mis propios méritos militares, todo gracias a mi holgada restra de condecoraciones en las misiones que efectúe en Vietnam, Camboya o Laos. Fui destinado de inmediato a misiones encubiertas y contraterrorismo. Cargarse a una celula jihadista o un cartel colombiano eran el pan de cada día. Me sentí vivo y útil de nuevo.

El tiempo pasaba y pasaba y mis pesadillas continuaban con un frenesi cada vez mas salvaje. Pero, todo cambio cuando la conoci. Era una belleza sin igual. Una hada en un campo de ogros.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Fue en uno de los picnics dominicales, en ese dia fue en casa de mi amigo Joe Ballantine, mi francotirador. Nos presentó. Fue un flechazo a primera vista. Era su hermana. Conocer a Maria fue lo mas bonito que me ha ocurrido en mi vida. Me liberó. Rejuveneci.

Nos casamos por la iglesia dos meses después de habernos conocido. Eramos almas gemelas. Estabamos hechos uno para el otro. Como mis padres estaban ya mal de salud, nos fuimos a vivir con ellos. Pasado un año, tuvimos a Jr y dos años mas tarde a Lisa. Mis hijos han sido el mayor regalo que puede recibir un hombre. Convertirme en padre, me cambio por completo. Ellos eran mi vida ahora. No podía perder mas el tiempo en la C.I.A, ya no llenaba ni mi espacio y soledad, en cambio, Maria y los niños, si que lo hacían.

Al poco tiempo, solicite un traslado urgente al departamento de Administracion del cual se me negó por completo. Demande una baja temporal que también se me negó. Entonces pedí que me dieran de baja por crisis postraumatica.

Ellos supieron que mentía, pero aceptaron el diagnostico clínico y me incapacitaron por competo. Pase de cobrar millones de dolares a percibir una miserable pensión vitalicia por los servicios prestados al país. Pero con Maria y los niños, ya tenía mas que suficiente.

Entonces Maria, que se acababa de titular en derecho, encontro trabajo en un bufete de mala muerte, pero siempre ganaba sus casos. Peter Falks, se fijo en ella y la ficho para una prestigiosa firma que nos dio confort y ingresos considerables. Por su inagotable trabajo, exitos y entrega, Maria recibio su premio cuatro años después y la ascendieron en la firma Matt & Braddock donde trabajaba. La habían designado como la nueva directora general de la filial de California, en San Francisco.

Debido al ascenso, Maria recibió un sugerente anticipo de dinero que nos permitió comprar una casa en una zona residencial de la periferia y ganar algo de dinero extra con la venta de la casa de mis padres, que también nos dio la oportunidad de contratar con tiempo el traslado de la mudanza.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Cruzamos todos los estados de punta a punta a lomos del Cadillac Escalade, que mi padre Lorenzo le habia regalo a Maria por su cumpleaños el año pasado. A Maria, le intimidaba y no queria conducirlo. Con lo que me toco a mi, afrontar el viaje desde Nueva York hasta San Francisco.

El viaje duró mas de un mes, pero Maria tenía el beneplacito total de la compañia para realizar esta travesía. Además, los niños no tenían escuela, ya que estabamos en periodo vacacional. Era un maravilloso viaje en familia, como el que siempre habíamos soñado hacer. Dormimos en hoteles de carretera, comimos en antros de mala muerte, nos refugiamos de tormentas en tiendas de campaña, pero lo conseguimos, como siempre. No queriamos perder tan rapido nuestros origenes humildes, a pesar de todo.

Llegamos a San Francisco. Ahora solo debiamos cruzar el Golden Gate y en unos minutos llegariamos a nuestro nuevo hogar.

Sparky, el pequeño golden retriever de tres semanas que le habíamos comprado a Lisa hacía unos dias, no dejaba de moverse como loco dentro del Cadillac. Su cola se movía muy freneticamente. Tenia que salir a desfogarse, el pobre. Llevábamos tres horas sin parar.
- Sparky. Tranquilo. Ya casi estamos, chico.- le dije
Giramos tres calles a la derecha, una a la izquierda y otras dos a la derecha y por fin llegamos. A lo lejos, vi la figura de Caroline Meyers, la chica de la inmobiliaria Burrow's que hablamos por Skype hacía unos días, mientras pernoctamos en un hotel.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

Aún no había aparcado el coche que los niños se desabrocharon los cinturones y salieron al exterior. Corrían como locos por el jardín delantero. Sparky les siguió y se puso a orinar en el césped. Paré el motor del Escalade y saludé con mi mano libre a Caroline. Maria bajó del coche y se acercó a ella. Le dio dos besos en ambas mejillas que hicieron que Caroline se ruborizase. En mi caso, hice lo mismo, pero en vez de besarla le estreche la mano.

Caroline le entregó las llaves a Maria y con ellas se dirigió hacia la puerta. Los niños y Sparky fueron directamente hacia ella. Entraron y los perdí de vista.

Al quedarme a solas con Caroline, le agradecí su correo electrónico anticipándome que habían seguido mis claras instrucciones en la colocación y fabricación de la habitación del pánico. Igualmente, agradeció mi gesto, pero volvió a mostrar interés en confirmarmelo de nuevo.

Activó desde un mando a distancia que se sacó del bolsillo la puerta del garage y esta se abrió. Nos dirigimos hacia ella. Me condujo hacia un lateral al fondo del garage. Era casi imperceptible, pero allí estaba. Caroline saco otro mando inalámbrico, bastante tosco respecto al diseño moderno del anterior. Lo accionó y se oyó un suave clic y la pared se entre abrió una pequeña puerta. Abrí del todo la puerta y me colé al interior. Era lo suficientemente espaciosa para servirnos de seguro en caso de asalto. Salí de nuevo al garage y volví a agradecerle su buen trabajo y profesionalidad. Oímos pasos rápidos dirigiéndose hacia nuestra posición. Era Maria y los niños quienes venían hacia nosotros. Le pedí a Caroline que cerrase la puerta de la habitación del pánico. Accionó de nuevo el mando y esta se cerró, sin dejar rastro de su ubicación. Era muy buen escondite, sin duda.- pensé.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada